Terra baixa (Reconstrucció d’un crim)

Enfrentarse a una obra como Terra baixa de Guimerà es un reto enorme. Guimerà escribe muy bien. Las escenas llegan como una flecha precisa en el centro de nuestro corazón. Sin embargo, ha llovido mucho desde que el autor presentó la obra al público de Barcelona en 1896. Para poder llegar al nivel que Guimerà exige, debemos hacer una versión desde el siglo XXI que pueda ponerla donde se merece, fuera de los costumbrismos y de la complacencia hacia la burguesía que la convirtieron en un drama rural a pesar de ser otra cosa.

Terra baixa (Reconstrucció d’un crim)

El patrimonio es un bien esencial para la memoria de un colectivo y es muy importante recuperarlo. Somos memoria. Pero el teatro es un arte vivo, y para que el patrimonio tenga el valor que merece, debe representarnos de alguna manera, debe hablar de nosotros, y eso sólo lo podemos conseguir haciendo una lectura desde lo que somos hoy, en mi caso una mujer del siglo XXI, y con el máximo respeto hacia la prenda. Y esto es lo que hacemos. Hagamos Tierra baja, la hacemos de arriba abajo, pero desde nosotros, desde la visión que nos ha concedido el tiempo que ha pasado desde entonces hasta hoy con revoluciones como el feminismo, guerras, la llegada del fascismo a Europa, la Revolución Rusa o la Semana Trágica.

Y en medio de todo esto, una pequeña historia en un pueblo que vive de espaldas al progreso, donde el futuro pasa sin detenerse, donde el heredero feudal ya lo ha perdido todo pero se agarra a sus privilegios sin saber que está terminado. La política planea por encima de nuestras cabezas sin que lo sepamos. Esto es lo que le ocurre a Marta, la cual no tiene conciencia de lo que realmente está viviendo hasta que una pequeña cosa le abre los ojos; y al Manelic… Y todo el mundo bajo una tradición que les resulta terrible pero contra la que no se atreven a abrir la boca y ni siquiera se imaginan que podrían hacerlo.

Nuestra periodista, una corresponsal de guerra real, con su conciencia, nos explicará qué sucedió “realmente” allí, en el Mas Bordís, en un tiempo que precede a nuestra historia reciente y nuestro presente.